ENREJADO DE PUERTAS

Una puerta es un nexo que conecta el interior con el exterior y la oscuridad con la luz. Puede ser un pasaje de un lugar al otro así como de la realidad al paraíso. En el budismo, las puertas simbolizan el pasaje hacia la iluminación, y es por ello que se tallaban intrincados diseños en las puertas para reflejar un ardiente deseo de iluminación espiritual.
En la mayoría de los casos, la celosía utilizada para decorar las puertas es denominada en conformidad con el carácter chino al que se asemeja, incluyendo diversos modelos. Los modelos de enrejado crean un notable contraste con el papel de la puerta de color blanco puro que invariablemente transmite una sensación de paz y tranquilidad.
Uno de los modelos de celosía más extendidos que aparece en las puertas de los templos budistas es la flor de loto que, aunque emana de la corrupción del mundo secular, es un símbolo de la pureza inmaculada del paraíso budista. Cada flor de loto posee tres pétalos que significan el mundo anterior, el mundo presente y el mundo del más allá - en síntesis, la continuidad del tiempo. Las flores están enlazadas con líneas diagonales que se cruzan entre sí para simbolizar el universo. A través de un enrejado tan complejamente labrado, se encuentra el mundo del mandala, un estado absoluto del espíritu que trasciende tanto el tiempo como el espacio.
El enrejado de las puertas del Salón del Paraíso del Templo de T'ongdosa presenta complicados modelos de flor de loto que parecen brillar luciendo su superficie de madera natural.

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