KI, El aventador: dispersión y cohesión

Entre los utensilios que el hombre ha hecho, aquellos que trabajan en conjunción con el viento poseen una belleza especial. Esto es válido para el abanico de mano, el molino de viento, el barrilete, la veleta de viento...cualquier cosa que usa o crea viento. El velero es hermoso por la forma en que sus velas se hinchan con el viento. En los días festivos, es un placer ver las banderas flameando al viento, y nuestro espíritu se eleva hacia lo alto del cielo ante la vista de todos los coloridos globos. También está el imponente globo dirigible, y el ágil aeroplano. Todas estas cosas que producen viento o lo utilizan se asemejan a creaturas vivientes.
Una de estas hermosas creaturas es el aventador ("winnow"). El aventador, como el aeroplano, manifiesta su forma de belleza única en su funcionamiento, y su funcionamiento en su forma. Así, podría decirse que este aventador alcanza la culminación de la belleza como una artesanía folklórica. Esa belleza reside en la forma en que usa la orgánica combinación de lo decorativo y lo funcional para lograr una armonía ideal de sus dos aspectos separados de alas y barriga.
Con este aventador se sacuden los granos cosechados en el aire y se deja que el viento se lleve la paja, y al mismo tiempo, los granos más pesados por estar ya maduros se van acumulando en el interior. A fin de que el viento se lleve la paja, hay que maniobrar en forma correcta las alas del aventador, con un movimiento hacia afuera, de dispersión. Hay que agitar las alas, una a cada extremo, con perfecto ritmo. Al mismo tiempo, el interior del aventador debe ser manejado de forma tal que el mismo atraiga hacia adentro los granos, hacia su barriga.
De este modo, hay aquí un dúo complementario de dispersión con las alas y de recolección con la barriga. En esta combinación se puede apreciar la misma tensión que se da en el extremo redondeado del zapato tradicional coreano, que atrae y lleva a su culminación en sí mismo la fuerza soportada en cada línea del cuerpo del zapato.
La belleza, verbal o en acciones, visual o auditiva, es la tensión que se desarrolla en dos opuestos que se unen. En el funcionamiento del aventador se puede observar la misma tensión estética en esa aparente incongruencia, en sus alas separadas que actúan al unísono con su barriga concentrada.
Solía suceder que cuando un niño coreano mojaba su cama a la noche, se le decía que se colocara un aventador sobre la cabeza y fuera a pedirle a los vecinos que le dieran sal. La forma del aventador se prestaba para esta práctica. La barriga del aventador calzaba perfectamente en la cabeza, y su parte posterior y alas hacían que el conjunto pareciera como un impermeable.
El aventador coreano tiene un continuo movimiento simultáneo de escapar a la gravedad en el cielo y de ceder ante la fuerza de la gravedad bajando, una unidad de separación y cohesión. El aventador es una síntesis visual de dos fuerzas dinámicas. Es un bote con una vela mágica, que atrapa y dispersa el viento.

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